Injerto capilar ¿Qué es, cómo se realizan y cuáles son sus resultados?

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Muchos varones y cada vez más mujeres anhelan recuperar la cabellera que lucían a los 20 años pero por desconocimiento o por falta de confianza no se aventuran a realizarse un trasplante capilar. Cada poco tiempo aparecen en los medios de comunicación referencias al trasplante capilar: desde personas famosas que han pasado por ello, a nuevas técnicas disponibles o nuevas localizaciones para realizarlo.

El trasplante capilar es un procedimiento que lleva realizándose desde hace más de 60 años. Se inició en Japón y EE.UU. mediante la técnica punch mediante la cual se obtenían islotes de cuero cabelludo de las zonas laterales y posterior de la cabeza -las cuales no sufren alopecia-, y se trasplantaban a las zonas despobladas. El resultado estético dejaba mucho que desear dando lugar al famoso “pelo de muñeca”, ya que crecían mechones de pelo juntos y no de forma uniforme, pero los pacientes volvían a tener cubierta la zona. Esta técnica ya no se practica en la actualidad. Más adelante comenzó a realizarse la técnica de la tira, la cual consiste en obtener un colgajo lineal de cuero cabelludo de la zona lateral y posterior de la cabeza, que se troceará en fragmentos más pequeños los cuales se colocaran en las zonas despobladas. El resultado estético del pelo trasplantado es más natural que con la técnica previa, pero su principal inconveniente es la presencia de una cicatriz lineal en la zona posterior de la cabeza que habitualmente abarca de oreja a oreja y que impide al paciente llevar el pelo muy corto debido a que ésta quedará visible.

Por último, en el 2002 se describió la técnica más actual de trasplante capilar, conocida como técnica FUE, la cual extrae de forma individualizada uno a uno las unidades foliculares que están presentes en las zonas laterales y posteriores del cuero cabelludo. Se trata de un procedimiento mínimamente invasivo, sin cicatrices visibles si se realiza por manos experimentadas y con el instrumental adecuado, y que tiene un resultado muy natural. Permite repoblar grandes áreas en sucesivas intervenciones  y sin señales visibles de la intervención.

Dependiendo de la técnica, se aplicará sólo anestesia local en la zona o además necesitará sedación. El procedimiento es muy seguro, con muy pocas complicaciones salvo la posible infección de la zona tratada si no se realiza un cuidado adecuado posterior. En cuanto a la evolución, se trata de un proceso lento a lo largo de los meses sucesivos. Las costras aparecen al día siguiente de la intervención en la zona trasplantada, y caerán entre una semana y diez días más tarde. El pelo trasplantado se puede caer durante el primer mes, quedando el folículo en el interior de la piel, el cual generará un nuevo pelo que comenzará a crecer a partir del tercer o cuarto mes desde la intervención y de forma progresiva hasta el año. El resultado final se verá pasados los 12 meses, cuando el pelo trasplantado haya crecido y se haya fortalecido tras adaptarse a las nuevas circunstancias.

Ante la duda de si un paciente es candidato o no a una intervención de trasplante capilar, lo mejor es acudir al dermatólogo experto en tricología (ciencia que estudia el pelo y sus afecciones) y consultar con él el caso. Tanto hombres como mujeres pueden someterse a un trasplante capilar para repoblar zonas que hayan perdido densidad. Siempre se debe buscar al profesional que más experiencia tenga en el campo, pues de su pericia depende el resultado final. En Clínicas Ceta, conjunto de clínicas españolas afincadas en Madrid, somos expertos en dermatología estética, tricología e injerto capilar. Llevamos desde 2003 realizando injerto de pelo por técnica FUE-CETA y nos avalan las 3.600 intervenciones que hemos realizado con éxito y resultados probados.

Dra. Cristina de Hoyos, directora técnica y dermatóloga de Clínicas Ceta